Eugenia Martínez de Irujo, la reina de los animales

Eugenia Martínez de Irujo.

Por todos es conocida la pasión de la duquesa de Montoro por la música, siendo un rostro fijo en muchos de los conciertos de las grandes estrellas del pop. Además, desde que empezase su relación con el presidente de Universal Music, Narcís Rebollo, no duda en compartir todos los conciertos a los que va en sus redes sociales. La música no es la única presente en su cuenta de Instagram, su pasión por los animales también acapara muchas de sus publicaciones. 

Lo cierto es que la hija de la Duquesa de Alba podría ser coronada como la duquesa granjera, y es que en su casa no le faltan animales de todo tipo. Como la mayoría de personas amantes de los animales, Eugenia empezó teniendo perros, Mus, Vodka y Calito. Además, cada vez que publica algo de ellos siempre añade un “Adopta y no compres”, defendiendo una segunda oportunidad para todos aquellos perros que son abandonados. 

Eugenia junto a sus tres perros. / Instagram: @eugeniamartinezdeirujo

Pero su particular “zoológico” no se queda ahí, ya que si algo llama la atención son los dos cerdos que campan a sus anchas por los terrenos de los Alba. Baconcito es el primer cerdo al que rescató tras ser abandonado, y aunque le dijeron que se trataba de un “minipig” y que apenas crecería, lo cierto es que el animal ya es casi más grande que la propia Eugenia. Un año después al cerdito le llegó un compañero de juegos, Panceta, un cerdo vietnamita.

Eugenia junto a su cerdo Bacon, que está enorme. / Instagram: @eugeniamartinezdeirujo

Y la guinda final a esta reunión de animales la ponen dos burros, Gin y Tonic, con los que Eugenia graba divertidos vídeos jugando con ellos. Los asnos se unieron a la familia a principios de año. ¿Cuál será el próximo animal que llegue a la vida de la duquesa de Montoro?

Los burros Gin y Tonic, los últimos en llegar a la familia animal. / Instagram: @eugeniamartinezdeirujo

Pasión heredada de su madre

Cayetana de Alba también era una gran defensora del mundo animal, siendo su perro Flashito su fiel compañero durante los quince años que vivió el pequeño. Era un Shih Tzu, una raza originaria del Tibet, y regalo del Rey Juan Carlos a la aristócrata. Pese a que la Duquesa quedó desolada tras su fallecimiento, pronto adquirió un nuevo perro con el que devolver la alegría al Palacio de Liria. Además, un par de años después, Cayetana cumplió el sueño de tener su propio gallinero, construido en el Palacio de Dueñas por el propio Alfonso Díez.

Flashito, el perro que acompañó durante años a Cayetana de Alba.

En las inmediaciones del Palacio de Liria, Cayetana llegó a confesar que tenían un cementerio para los animales fallecidos de la Casa de Alba. 

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