Dolor cervical, ¿conoces sus causas?

Dolor cervical, ¿conoces su causas?

Si sufres constantemente de dolor cervical, muy atenta a lo que te contamos.

Una mala postura mantenida durante un largo tiempo, el uso excesivo de ordenadores y smartphones, el estrés y hasta un traumatismo causado por un accidente de tráfico son los factores que están detrás de las dolencias cervicales más comunes.

La diferencia entre una simple molestia en el cuello y un dolor cervical pasa por vigilar su duración en el tiempo. “Cuando no cede por sí solo al cabo de unos días o cuando se manifiesta de forma recurrente por la noche, estaremos hablando de una dolencia cervical”, explica José Luis Lara, supervisor del área de fisioterapia de la Clínica Centro de Madrid. Una vez comprobado que no se trata de un dolor pasajero, deberá ser tratado por un fisioterapeuta, que realizará una intervención terapéutica y preventiva individualizada en cada caso.

¿Dónde se origina el dolor cervical?

La zona cervical engloba la parte de la nuca y las vértebras cervicales que articulan todos los movimientos de la cabeza. El dolor cervical se puede extender hasta arriba (al hueso occipital, el del cráneo), hacia los lados (hombros y brazos) o descender a la zona lumbar, por la conexión entre todos los componentes de la columna vertebral.

Modificar hábitos

Dolor cervical, ¿conoces su causas?

Si como dice el refrán, nos concienciamos de que antes de curar, debemos prevenir, nos ahorraremos el tener que ponernos en manos de un profesional de la fisioterapia por un buen periodo de tiempo. Para ello, lo primero que debemos hacer es modificar aquellas rutinas que pueden provocar la aparición de este dolor. El especialista nos da unas pautas: tratar de evitar permanecer en una misma posición delante del ordenador, realizando pequeñas paradas con frecuencia (que aprovecharemos para mover el cuello y beber agua), e intentar reducir el nivel de estrés o realizar ejercicio físico que mejore nuestra condición muscular.

Hay que curarse bien

La curación de una molestia cervical puede prolongarse desde un par de días hasta muchos meses. En la medida que seamos capaces de corregir más factores predisponentes, como los mencionados antes, disminuiremos notablemente el tiempo de evolución del dolor. Pero si no lo tratamos bien, podemos inducir posturas y movimientos compensatorios para intentar evitar el dolor, que producirán a medio y largo plazo una intensificación de la afectación o incluso la aparición de problemas en otras articulaciones como los hombros y la zona lumbar.

Y lo peor es que el dolor cervical mantenido en el tiempo puede convertirse en un problema de salud crónico: vértigo, mareos, hormigueo en los brazos, dolor de cabeza o sordera. Por ello, el experto nos recuerda que, cuánto mejor sean nuestros hábitos de vida y más motivante nuestro día a día, más difícil será que este dolor crónico se quede entre nosotros. “El cuerpo es un sistema muy complejo en el que diversos factores anatómicos y emocionales interaccionan para regular la aparición del dolor”, asegura Lara.

3 gestos para evitar el dolor cervical

Dolor cervical, ¿conoces su causas?

  • Si eres de las que acostumbra a leer en la cama, hazlo semiincorporada, con una almohada en la espalda y otra en las rodillas (que deberás tenerlas semiflexionadas) para apoyar el libro, revista, etc.
  • Cuando hables por teléfono… ¡No lo sostengas entre la cabeza y el hombro! Si recurrimos con frecuencia a este gesto, podemos sobrecargar el cuello. Es mejor sujetarlo con la mano.
  • Si tienes que coger un objeto que está en alto, súbete a un taburete y no extiendas el brazo (puedes hacerte daño en esa extremidad). Y si te toca recogerlo del suelo, flexiona las rodillas y dobla la espalda.

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