¿Por qué no se divorcian Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover?

Ernesto de Hannover y Carolina de Mónaco en una imagen de archivo.

Esta semana todo el foco mediático de la realeza se encuentra en la localidad de Pattensen, Hannover, situada en la Baja Sajonia. Allí, Ernesto de Hannover Jr -hijo de Ernesto de Hannover- y la diseñadora rusa Ekaterina Malysheva se han convertido en marido y mujer; ya se ha celebrado la boda civil esta misma tarde en el ayuntamiento de la localidad, mientras que este sábado será la ceremonia religiosa en el castillo de Marienburg.

Precisamente es este enlace el que más atención acapara, no solo por toda la polémica por la oposición del padre del novio a la boda –que ha dado para llenar titulares y páginas en la prensa alemana y del corazón-, también por los invitados. Y es que, como llevan publicando varios medios desde hace tiempo, el desfile de personajes de las más nobles familiar europeas es un hecho; el novio es duque de Brunswick-Lüneburg, príncipe de Gran Bretaña e Irlanda y uno de sus padrinos es el propio rey Felipe VI.

Carolina, bellísima, es un icono eterno de elegancia.

Pero la atención mediática se la ha llevado quien, legalmente, aún es madrasta del novio. Carolina de Mónaco todavía es, ante la ley, esposa de Ernesto de Hannover; la hija que el matrimonio tiene en común, Alexandra -que hace unos días celebró su mayoría de edad-, acudirá a la boda de su hermano, mientras que la propia Carolina y sus tres hijos mayores –Andrea, Carlota y Pierre- se encuentran en la lista de invitados.

Aunque los expertos en casas reales señalan que la princesa monegasca declinará en última instancia asistir, como la condesa Leontine von Schmettov ha contado en la germana cadena NDR. ¿El motivo? Que no le apetecería nada reencontrarse con su todavía marido ni la primera exmujer de éste, Chantal Hochuli. Y es que Carolina de Mónaco era amiga íntima de Chantal hasta que Ernesto de Hannover le pidió el divorcio y comenzó una historia de amor con la hermana de Alberto de Mónaco. Momentos incómodos, los justos, debe pensar.

Pero, ¿por qué no se divorcian Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover?

Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover

Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover en una imagen de su boda.

Desde que en 2009 la pareja decidió realizar una separación amistosa, ninguno de los dos ha dado un paso al frente para presentar los papeles de divorcio. Y eso que Ernesto ha rehecho su vida sentimental y se le ha conocido alguna pareja nueva. ¿Cuál es la razón que lleva a que permanezcan juntos?

El motivo es claro: de divorciarse del príncipe de Hannover, Carolina perdería el título que ahora mismo ostenta. Por matrimonio, la hija de Rainiero y Grace Kelly es ahora Su Alteza Real la Princesa de Hannover, aparte de Princesa de Mónaco; de divorciarse de forma legal, se quedaría solo con su segundo título. En otras palabras, bajaría un escalón en lo que a reconocimiento real se refiere. Y, a juzgar por su resistencia a firmar el divorcio -llegó a un acuerdo para evitarlo, según se especuló-, no está dispuesta.

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