¿Que tal lleváis el calor…? Ya sabéis si no tenéis la playa cerca, si os agobia en mi blog de hoy tengo una buena solución.

La creadora del artilugio del que vamos a hablar y su pequeña…

 

Es indudable el éxito y la demanda del “fidget spinner”…

 Leí hace poco una reseña del diario británico The Guardián hablando de esta peonza de mano y de cómo una mamá, Catherine Heittinger, que padecía Miastenia aguda (una enfermedad autoinmune que no le permitía jugar con su pequeña hijita), inventó un artilugio que le permitiera luchar contra la ansiedad y el estrés que le causaba aquella situación.

 

Está demostrada la eficacia de su uso para todo tipo de tratamiento relacionados con la angustia y la ansiedad.

Corría el año 1993 y aquella ingeniera química en prácticas solicitó en el registro de patentes la invención de un “juguete girador”. Si bien la buena señora no pudo sacar el provecho que merecía por no poder pagar los 400 dólares de renovar la patente, la pasión por el “Finger Spinner” fue creciendo entre el publico más joven hasta convertirse en un fenómeno sociológico a escala mundial.

Todo juego que incite a socializar a los más pequeños es siempre bienvenido…

Lo cierto es que cada generación ha tenido su juego: desde la clásica peonza, el yo-yo o la comba para saltar hasta el “hoolahoop” al que le cantaban Enrique y Ana, o el cubo de “Rubik”, y esos juegos han llenado parques, calles y Jardines.

Pero sobre todo los patios de los colegios, que han servido de pista de competición para que millones de niños, y no tan niños, se relacionaran, demostraran sus habilidades, apuntaran su pericia y en muchos casos también un incipiente carácter ganador de los niños.

Para muestra un botón… de terracota: ¡ya los antiguos atenienses disfrutaban de las maravillas del… yo-yo!

Algunas piezas por ejemplo de Yo-yo’s, trascienden del simple juguete para ser cotizadas piezas de coleccionista.

Una de las características de todos estos “deportes”, es que desarrollan la competitividad incluso la “profesionalización”.

A mí, con dos peques en casa, me parece casi increíble que un juguete anti ansiedad y antiestrés se haya convertido en un formidable rival del móvil y las redes sociales, internet y el mundo virtual que predomina entre los jóvenes. Y si bien como siempre el exceso de euforia por el cacharrito de sus fans, sobre todo dentro de las clases, está llevando a algunas escuelas a limitar su uso, lo que queda claro es su innegable y rotundo éxito, y cómo una madre llevada al límite por sus pequeños es capaz de poner a todo el mundo en “movimiento”, en este caso: literalmente.

Otro de los grandes fenómenos para todas las edades, queademas marco toda una época fue el “Hula-hoop”…

350 millones vendidos hasta enero de 2009, avalan el éxito de este rompecabezas tridimensional…

Una pieza de avanzada ingeniería, al alcance de… ¡tus dedos!

 

FOMI

Bueno, yo me quedo aquí tranquilamente sentada, a la espera de vuestros comentarios… o el nuevo juego de moda.

 

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